
Dieguito: Una historia de esperanza
Dieguito: Una historia de esperanza
35 años restituyendo derechos y construyendo un futuro digno para niñas, niños y adolescentes en situación de calle y de alta vulnerabilidad.
Recibe información sobre nuestras acciones y programas en favor de la restitución de derechos y la protección de niñas, niños y adolescentes en situación de calle y riesgo social.
Al suscribirte aceptas recibir comunicaciones institucionales de Fundación ALALAY.Somos la Fundación ALALAY, y desde el año 1990 caminamos junto a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que han vivido la calle, el abandono, la vulnerabilidad o han sido víctimas de violencia.
Creemos en las segundas oportunidades, en la fuerza de un acompañamiento humano y constante.
Cada historia importa; por eso trabajamos por la protección y la restitución de derechos para sanar heridas y abrir caminos de desarrollo integral.

Brindar oportunidades de transformación de vida a través de los programas Calle, Protección, Prevención e Incidencia, acompañando y empoderando a quienes más lo necesitan.

Inspirar y promover que niñas, niños, adolescentes y familias en alto riesgo social ejerzan plenamente sus derechos y gocen de una vida digna de manera sostenible.
Garantizar el ejercicio pleno de los derechos de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en situación de calle y vulnerabilidad, fomentando espacios donde ejerzan, difundan y promuevan sus derechos y deberes dentro de una sociedad que los respeta y protege de manera activa.
Es la fuerza para transformar la sociedad.
Trato justo y empático con todas las personas.
Reconocemos que todos somos sujetos de derechos y deberes.
Mostramos nuestra honestidad y ética en el manejo de recursos
Somos solidarios, entregamos profesionalismo y dedicación.
En ALALAY somos impulsores de sueños y
juntos podemos hacerlo realidad
Paola creció en un barrio de Santa Cruz donde el fútbol se decía era cosa de varones. A sus 13 años, la timidez la acompañaba a todas partes y, cada vez que intentaba acercarse a la cancha de su escuela, escuchaba lo mismo: “el fútbol no es para mujeres”. Poco a poco empezó a creer que su voz no importaba.
Todo cambió cuando los educadores de ALALAY llegaron con talleres de prevención y sesiones de fútbol mixto. Al principio, Paola observaba desde lejos. Tenía miedo de equivocarse, de que volvieran a decirle que no podía. Pero encontró algo diferente: un espacio donde la escuchaban, donde su opinión valía y donde cada pase en la cancha era también un paso hacia su confianza.
Con el tiempo, la niña tímida empezó a hablar, a jugar y a sonreír más. Descubrió que el fútbol también era suyo, que podía liderar, participar y soñar en grande.
Hoy, a sus 16 años, Paola forma parte del Comité de Niñas, Niños y Adolescentes. Desde allí, defiende la igualdad y anima a otras niñas a creer en sí mismas. Su historia es un recordatorio poderoso: cuando se abren oportunidades, las voces se fortalecen y los sueños encuentran camino.
Porque, como dice Paola: ¡Sí podemos!
Me llamo Joaquín y tenía 7 años cuando llegué a Alalay en 1990, vivía solo en la calle, dormía en cartones y buscaba comida como podía, sentía miedo, frío y soledad. Pero ese año mi vida cambió. Claudia me recibió con una sonrisa y me dijo: “aquí vas a estar seguro”, en Alalay volví a estudiar, aprendí a confiar, jugué por primera vez en una cancha de verdad y descubrí mi pasión: el deporte. Me cuidaron, me enseñaron disciplina y me dieron un hogar donde fui escuchado y valorado. Hoy soy profesor de educación física y árbitro FIFA. Cada vez que entro a una cancha, recuerdo de dónde vengo y agradezco a Alalay por haber creído en mí cuando nadie más lo hizo, soy testimonio de que, con amor, oportunidades y guía, se puede salir adelante. Gracias, Alalay, por cambiar mi destino.
Me llamo Joaquín y tenía 7 años cuando llegué a Alalay en 1990, vivía solo en la calle, dormía en cartones y buscaba comida como podía, sentía miedo, frío y soledad. Pero ese año mi vida cambió. Claudia me recibió con una sonrisa y me dijo: “aquí vas a estar seguro”, en Alalay volví a estudiar, aprendí a confiar, jugué por primera vez en una cancha de verdad y descubrí mi pasión: el deporte. Me cuidaron, me enseñaron disciplina y me dieron un hogar donde fui escuchado y valorado. Hoy soy profesor de educación física y árbitro FIFA. Cada vez que entro a una cancha, recuerdo de dónde vengo y agradezco a Alalay por haber creído en mí cuando nadie más lo hizo, soy testimonio de que, con amor, oportunidades y guía, se puede salir adelante. Gracias, Alalay, por cambiar mi destino.
En ALALAY creemos que cada niña, niño, adolescente y joven merece la oportunidad de construir un futuro lleno de esperanza.
Por eso, trabajamos a través de cuatro programas estratégicos que acompañan cada etapa de su proceso de transformación personal y social.
Descubre cómo, juntos, abrimos puertas hacia un futuro digno y lleno de posibilidades.
Programas que abren caminos:
Prevención, Calle, Protección e Incidencia
Al servicio de nuestra niñez más vulnerable.
















Dieguito: Una historia de esperanza

Impulsamos la voz de la niñez y adolescencia y fortalecemos su representación nacional En la Fundación ALALAY vivimos tres días profundamente significativos para la participación de niñas, niños y adolescentes en Bolivia. El 24 de febrero participamos en la Mesa
info@alalay.org
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